La rinitis alérgica es una enfermedad inflamatoria crónica de la mucosa nasal causada por una respuesta inmunitaria exagerada a alérgenos ambientales, como el polen, los ácaros del polvo o el pelo de animales. Es una de las afecciones alérgicas más comunes y afecta la calidad de vida, el rendimiento escolar y laboral.
Tipo: Enfermedad inflamatoria alérgica nasal
Causa principal: Exposición a alérgenos inhalados
Síntomas típicos: Estornudos, congestión, rinorrea, picor nasal
Diagnóstico: Historia clínica, pruebas cutáneas o serológicas
Tratamiento: Antihistamínicos, corticoides nasales, inmunoterapia
La rinitis alérgica ocurre cuando el sistema inmunitario identifica sustancias inofensivas como amenazas. La exposición repetida al alérgeno provoca la liberación de histamina y otras mediadores inflamatorios por los mastocitos, generando los síntomas clásicos de estornudos, picor y congestión. Factores genéticos y ambientales influyen en su aparición y severidad.
Se clasifica en estacional, asociada a pólenes de primavera o verano, y perenne, causada por alérgenos presentes todo el año, como los ácaros o animales domésticos. También puede coexistir con asma o conjuntivitis alérgica, configurando un síndrome respiratorio alérgico más amplio.
El diagnóstico combina síntomas clínicos con pruebas de sensibilización, como el test cutáneo de punción o la determinación de IgE específica. El tratamiento se centra en evitar los alérgenos, controlar la inflamación nasal con antihistamínicos o corticoides intranasales, y en algunos casos, aplicar inmunoterapia específica para inducir tolerancia.
Aunque no pone en riesgo la vida, la rinitis alérgica puede afectar el sueño, la concentración y el bienestar general. Con un tratamiento adecuado y medidas preventivas, los síntomas suelen controlarse eficazmente y las complicaciones a largo plazo, como el asma mal controlado, pueden minimizarse.