La sinusitis es una inflamación o infección de los senos paranasales —cavidades llenas de aire situadas en los huesos del rostro— causada habitualmente por virus, bacterias, hongos o alergias. Es una afección muy común que provoca congestión nasal, dolor facial y dificultad para respirar por la nariz. Puede ser aguda o volverse crónica si persiste más de 12 semanas.
Duración aguda: menos de 4 semanas.
Duración crónica: 12 semanas o más.
Síntomas frecuentes: congestión, mucosidad espesa, dolor facial, pérdida de olfato.
Causas comunes: resfriado, alergias, tabique desviado, pólipos nasales.
Tratamiento: medidas de alivio, descongestionantes, corticoides nasales; antibióticos solo si hay infección bacteriana.
Los síntomas principales incluyen mucosidad amarilla o verdosa, presión y dolor en mejillas, frente u ojos, pérdida del olfato, tos y mal aliento.
Existen cuatro formas clínicas:
Aguda: suele seguir a un resfriado.
Subaguda: dura entre 4 y 8 semanas.
Crónica: inflamación persistente ≥12 semanas.
Recurrente: tres o más episodios agudos en un año.
La obstrucción de los senos impide el drenaje del moco, generando un entorno donde proliferan gérmenes. Entre los factores de riesgo se incluyen rinitis alérgica, asma, exposición al humo, inmunodeficiencias, desviación del tabique y pólipos nasales. Las infecciones virales (como el resfriado común) son la causa más frecuente; las bacterianas y fúngicas son menos comunes.
El diagnóstico se basa en los síntomas y la exploración física. En casos persistentes o complicados se utilizan endoscopias nasales, cultivos de mucosidad o pruebas de imagen (como tomografía computarizada) para evaluar obstrucciones, pólipos o infecciones crónicas.
La mayoría de los casos leves se resuelven solos con reposo, hidratación y enjuagues salinos. Los aerosoles nasales con corticoides reducen la inflamación en cuadros crónicos. Los antibióticos se reservan para infecciones bacterianas confirmadas. En casos graves o persistentes puede requerirse cirugía endoscópica para abrir los conductos bloqueados.
La prevención incluye controlar alergias, evitar el humo y la contaminación, mantener una buena higiene de manos y usar humidificadores limpios.